Paraguay

ABRAZANDO LA MISERICORDIA

Con el deseo de homenajear al papa Francisco y en el día de la Misericordia, quisimos ser instrumentos de la Misericordia de Dios. El grupo de Prevención y acompañamiento a las personas usuarias de drogas y a las familias, llevamos a cabo la misión bajo el lema Abrazando la Misericordia. Nos convocamos en la parroquia para preparar los sandwichs y jugos que serian compartidos en las visitas, optamos por los lugares donde la vida clama silenciosamente.

Participamos de la misa de envío y luego salimos en grupos, a las dos comisarías de Ñemby y sus calabozos,  la plaza de Schoenstatt. También a una Villa, donde nos acompañaron algunos de los que hoy están en la fase de abstinencia, conocían muy bien el lugar y a sus habitantes, a pasos del centro de la misma ciudad, mayor exclusión social no puede haber. Incluso se manifiesta geográficamente, es el último lugar que se puede ocupar, después está un arroyo grande, donde no se puede avanzar.  

Nuestro propósito fue llevar el abrazo de la Misericordia de Dios y sin embargo  fuimos nosotros quienes lo recibimos, en cada abrazo con aquellas personas, en sus miradas de dolor, en el olor a alcohol, en el agradecimiento, en las sonrisas, abrazados también por el canto a la Divina Misericordia que una de las jóvenes del lugar  cantó para todos, a orillas del arroyo.

Eran en su mayoría jóvenes, encontramos también a varias mujeres, viviendo entre la basura, muchos de ellos atrapados en el dolor, en la prisión de las drogas, y la marginalidad. Sentimos que el encuentro con ellos fue una caricia de Dios que nos fortaleció como peregrinos de esperanza.

Aprendimos que la misión no es llevar lo que les falta sino descubrir la presencia viva de la Misericordia en cada uno de ellos. Nos sorprendió la acogida, si bien al principio expresaron cierto temor, ya que hace poco se realizó una intervención policial donde arrestaron a varios de ellos.

Finalmente nos reencontramos en la parroquia, para compartir parte de la vivencia que generó el encuentro.  No traemos estadísticas, pero sí muchos nombres, rostros y  aprendizajes, uno nos pedía: “díganle a la gente de la Iglesia que no les discriminen”… Los pobres son nuestros maestros. Traemos el testimonio de que fuimos abrazados por la Misericordia, nos llenó de esperanza el llevar una pequeña luz en medio de la oscuridad. Traemos también el compromiso de seguir apostando por la vida, siendo una Iglesia en salida, como nos decía el papa Francisco

Que Jesús, María y José sigan acompañando nuestro peregrinar animándonos a abrazar la misericordia, a ser peregrinos de la esperanza en cada rincón de nuestra vida cotidiana.

Hna. Selva Encina